GM anunciará ganancias en EU después de bancarrota

Luego de haber entrado a la bancarrota en Estados Unidos, la nacionalizada General Motors Company dará a conocer la semana entrante haber conseguido ganancias (por lo cual reculó en la venta de Opel) e iniciar un proceso «revolucionario» en un nuevo plan de negocios orientado, ahora sí, al consumidor.

GM Detroit Renaissance CenterLuego de padecer su peor crisis en toda su historia, General Motors tuvo que sacrificar la cabeza de su presidente Rick Wagoner (aquel personaje con media sonrisa sarcástica que vivía como jeke árabe cerca de su fuente de trabajo) y recibir $50,000 millones de dólares del pueblo norteamericano a través del gobierno de Obama –demócrata que por cierto no recibió ni un voto de toda la planilla republicana principal de GM en las votaciones presidenciales–.

Este será el primer mes, noviembre, en que la compañía vuelva a registrar «ganancias» (que no lo son porque ese dinero lo debe al Estado).

Lo bueno del proceso de aprendizaje, es que «las cabezas malas» de la empresa ya están afuera. Un nuevo consejo de 13 miembros –entre ellos representantes del gobierno– tiene una nueva forma de trabajar. Comenzando con un estilo menos prepotente de ver a la empresa. Se han reconocido fracasos y ahora quieren ser tan eficientes como Toyota.

El Plan de Viabilidad presentado al comité automotriz de la Casa Blanca en abril por Fritz Henderson, una vez que Wagoner tomó su flamante portafolios y se fue a la calle, está a punto de ponerse a prueba. El lunes 16 –cuando en México hagamos puente por la ¿celebración? del día de la revolución por nadie tomada en cuenta–, Fritz Henderson, quien quedó momentaneamente a cargo de la oficina que después tomó el veterano Ed Whitacre, ahora presidente, dará a conocer qué mejoras se tuvieron no sólo en las ventas, sino en los ajustes en los mandos medios y altos.

No se espera algo tan espectacular como lo organizado por FIAT-Chrysler la semana pasada (que ahora es publicitado con pago a Televisa por Chrysler de México en la tele luego que escasos medios hicieron eco de la magna junta que encabezó Sergio Marchionne). Pero sí habrá gran expectativa por tratarse de la segunda empresa más importante del mundo después de Toyota.

Algo más tendrán que decir luego de su ridículo papel desempeñado en Alemania con las negociaciones fracturadas de la no venta de Opel a Magna y al banco ruso Sberbank.

El discurso tendrá que calmar a la inenojable Ángela Merkel, la canciller que presumió sus dotes de buena negociadora en algo que ahora está en el piso. La hamburguesa (nació en Hamburgo) está pidiendo que GM regrese los $1,500 millones de euros que le dio para completar la operación con Magna. Y la norteamericana está con deseos de devolverlos.

Henderson o Whitacre deberán explicar si alcanzaron la cuota del 19.5% del mercado estadunidense con sólo cuatro marcas, ya sin Saturn, Pontiac, Hummer y SAAB. Difícil de lograrlo. Pero una empresa más delgada se mueve más que una obesa, como ya era GM antes de la gran crisis de bancarrota.

Otro punto será si están alcanzando el objetivo de reducir sus costos de operación en 25%. Estamos hablando de gastar de $30,000 millones de dólares a $23,000 en los próximos años. La tijera tuvo que pasar por Canadá, Estados Unidos y México. Algo se tendrá que hablar del país latinoamericano que ellos ven como «su América del Norte».


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