Chamco resultó ser un verdadero fraude

Hay una reportera del periódico Automotive News que ha seguido el asunto de la empresa norteamericana Chamco en los últimos meses. Es Diana Kurylko. Nosotros, al igual que ella, le dimos continuidad al tema desde que nos enteramos que venían a México. El resultado del trabajo periodístico indica que una juez de Nueva Jersey, puso en manos de un custodio todas las operaciones de esta entidad.

La autoridad norteamericana recibió una petición de los socios de Chamco para que se investigara al presidente de la compañía, Michael Daspín, a fin que aclarara quién o quiénes son los verdaderos socios mayoritarios o que están al frente de la empresa. Daspin había dicho que él no era el dueño. Este personaje tuvo problemas con la justicia hace años por fraude.

Hubo otro ejecutivo que dio la cara: Mario Ferla, quien aparece en el directorio como «CEO» o presidente pues. Pero también a este individuo le hallaron un pasado negro. Joyas finas del empresariado norteamericano como se podrá ver.

Así que la juez ha dictaminado un control sobre lo que queda de Chamco, una empresa norteamericana que se fue hace 10 años a China para traerse a Norteamérica la representación de la firma automovilística Zhongxing (ZX) y que pretendía montar en México una planta.

Vinieron a Baja California, estado del Norte del país, hablaron hasta con el entonces gobernador Eugenio Elorduy, personaje vinculado con la distribución automotriz, quien se entusiasmó y utilizó el anuncio de la planta china como un ardid político a favor del corrupto partido PRI que gobernó México durante 72 años. El candidato Hank Rhon, vinculado al narcotráfico, perdió las elecciones con todo y el gran anuncio de la susodicha planta china de Chamco.

Chamco convocó a más de 200 representantes de distribuidores para que asistieran al banquete financiero donde prometió una enorme rentabilidad para los distribuidores-socios que entraran a su aventura. Dio la cara en México el propio Steve Saleen, socio de Chamco y empresario del performance automotriz en los Estados Unidos.

Nada salió bien. Los ejecutivos mexicanos no cayeron en la sarta de mentiras que se les venía ofertando y dijeron como el expresidente Vicente Fox: «¿Y yo por qué?» a la hora de invertir.

Chamco se fue, ya no regresó y después en una nota de la reportera en cuestión se dijo que andaban buscando inversionistas en Puerto Rico.

No hubo «bailados» como comúnmente en México se les dice a quienes resultan engañados. Bueno, sí hubo un «bailado»: el entonces gobernador Elorduy y varios reporteros que creyeron en la buena fe de Chamco para dar la nota.

Aquí siempre fuimos escépticos, quién sabe por qué.

 

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