3 grandes de EU miran su futuro en AL

Este jueves Rick Wagoner, presidente de General Motors Corporation, estará en la planta argentina que la automotriz tiene en el complejo industrial de Rosario.

Allí aplicarán una inversión de $350 millones de dólares para producir un nuevo modelo que estará dedicado a cubrir el mercado de América Latina, lo que significa un gran respiro para el futuro de la ensambladora.

Rick Wagoner.

Rick Wagoner.

 

Rosario abrió en 1997 con una capacidad inicial de producción de 90,000 unidades anuales y actualmente ensambla el Corsa sedán y hatchback para los mercados de Argentina, Chile y México, entre otros países del área.

Pero esta inyección de capital no será provechosa sólo para GM Argentina, sino para la región que no había sido considerada prioritaria por las tres grandes de Estados Unidos, GM, Ford y Chrysler y que, últimamente, cobra especial atención por el potencial de 330 millones de consumidores que representa para el futuro.

La crisis que las tres grandes padecen en Estados Unidos, y que las ha llevado a cerrar conjuntamente más de 50 plantas en Norteamérica, les hace mirar hacia el Sur, desde México hasta Argentina, pasando por Brasil para justificar su tamaño de negocio en la Unión Americana y su superviviencia por ende.

Aunque México está considerado en la estrategia global de GM-Ford-Chrysler (3G) como parte de la región de América del Norte y no de América Latina, en los hechos la inversión que harán en este país en los próximos años también genera corriente de vehículos para el área, por lo que el vecino del Sur de Estados Unidos se vuelve latino para este caso.

Vea usted lo que hacen otros como Chrysler que ha logrado un acuerdo con la china Chery Automobile para producir autos en la planta mexicana de Toluca, 70 kilómetros al norponiente de la capital azteca.

Estas unidades van a cubrir el pequeño mercado centroamericano pero también el del Cono Sur de América, con coches baratos y de bajas prestaciones.

Latinoamérica representa actualmente ventas por 5 millones de unidades al año, pero ese número deberá superarse si se ofrecen vehículos de bajo precio y con créditos adecuados para un mercado creciente.

General Motors está construyendo su cuarto complejo industrial en Mëxico, en el estado de San Luis Potosí donde va a fabricar el auto compacto G3 que vende en Latinoamérica gracias a la reciprocidad con su planta Daewoo de Corea del Sur y que en la República Mexicana se vende con el nombre de Pontiac.

Las otras naves de producción de GM en Mëxico son Ramos Arizpe, Coahuila; Toluca, Estado de México y Silao, Guanajuato.

Pero GM tiene un gran potencial en Brasil, país donde ha invertido más de $1,000 millones de dólares en los últimos 10 años para ser competitivo en la región.

Chrysler acaba de anunciar una inversión de $570 millones para una planta de nuevos motores y transmisiones en Ramos Arizpe, Coahuila, pero los autos chinos los producirá en su factoría de Toluca, en México.

Los altos costos de producción, la gran disminución del mercado norteamericano que está siendo conquistado por las tres grandes de Japón, Toyota, Nissan y Honda, y el insuperable problema que las 3G americanas arrastran con el sindicato UAW por altas prestaciones, pensiones a una alta tasa de jubilados y sus respectivos gastos médicos, le hacen la vida imposible a esas firmas por lo que buscan nuevos polos donde seguir haciendo negocios rentables.

Ford tiene en México dos complejos: el de Hermosillo desde donde exporta el Fusion para Estados Unidos y Canadá, además del consumo interno, y Cuautitlán, planta cercana a la Ciudad de México a la cual no le han dado mucha bola últimamente.

Ford sigue discreta para no tener problemas con la United Auto Workers, a quienes no les gusta saber que les quitan el trabajo por cerrar plantas y abrirlas o poner las inversiones en México.

Pero de que pronto Ford va a invertir en Cuautitlán, es un hecho.

Cuando las 3G decidieron montar plantas en China, previeron un gran crecimiento que llega a más del 23% anual de ese mercado. Y otro despegue lo será América Latina, aún con las dificultades económicas y sociales existentes. Y más aún con la existencia de una izquierda que convive con el modelo neoliberal como son los casos de Argentina y Brasil.

La viabilidad de la venta de los autos tradicionales de gasolina y a gas de las 3G, están garantizadas en la zona latina por el abastecimiento de petróleo y gas de México, Venezuela y Bolivia, principalmente, ayudados por el potencial tecnológico de extracción de crudo en el mar que poseé Brasil.

La potencia latina en la producción de etanol, otra vez con nomenclatura ganada por Brasil, es otro claro referente del por qué las 3G quieren estar en esta dinámica de una América que habla español… y portugués, claro.

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