«¿GM lenta? No hay nada malo en nuestra cultura»: Whitacre

Será hasta enero cuando la junta directiva de General Motors Company se reúna para decidir sobre un nuevo presidente que no han hallado. «¿Que la cultura de General Motors es lenta a los tiempos que se viven? No hay nada malo en nuestra cultura», dijo Ed Whitacre, el ejecutivo de 68 años que despacha en la oficina de cristal que dejó Fritz Henderson.

GM Ed Whitacre dic 14 09La debilidad mostrada por la otrora poderosa industria automotriz norteamericana tiene desconcertados a los representantes de los medios locales que no saben qué preguntar, si ser incisivos o de plano dejar contestar al entrevistado lo que quiera; si ayudar con sus notas a una alicaída General Motors o exigirle cuentas de lo que no supieron hacer bien.

Y la aparición de hoy del presidente interino Ed Whitacre les sirvió a los reporteros para decirle que había analistas que dijeron que General Motors no supo cambiar a tiempo, que es una empresa con una cultura empresarial de lentitud. El veterano no lo pensó demasiado: «La cultura de General Motors no tiene nada de malo», espetó vociferante.

Pero la empresa que cayó en bancarrota en marzo pasado, que recibió en préstamo de los contribuyentes $52,000 millones de dólares, que se deshizo de cuatro divisiones: Hummer, Saturn, Pontiac y SAAB, que no supo manejar la crisis de Opel y que recibirá 2010 sin nuevo presidente –¿quién quiere hacerse cargo de una empresa en franca picada?– y sin resolución alguna para el caso de Opel, tiene muchos retos por enfrentar.

Whitacre da la cara a los medios. Estos, por más que quieran corregirle la nota al veterano, no pueden. Dice que GM necesita un líder que deseé llevar lejos a una gran empresa como esta; motivador, líder inspirador –¿se les ocurrirá llamar a Lee Iacocca que acaba de sacar su libro sobre la falta de liderazgo en los Estados Unidos?–; puede o no ser miembro de la industria o de otros sectores.

Y también dijo que habría que allegarse a un sueldo menor a los $500,000 dólares que ganaban los ejecutivos en los tiempos de Ricky «Boy» Wagoner, el del jet privado que a su última junta en Washington tuvo que llegar a bordo de un Volt por obligaciones de la mercadotecnia política. Y aún así Barack Obama pidió su cabeza para apoyar a la firma automotriz.

Pero los propios lectores de Automotive News ya comenzaron a opinar sobre lo dicho por Whitacre: «¿No hay nada de malo en la cultura? Qué pronto lo absorbió esa propia cultura del no pasa nada», dice un lector. Otro más: «Yo estoy con ustedes pero hay que devolverle la confianza al distribuidor».

Whitacre remata: «Cuando me nombraron presidente pensé que iba a venir a la compañía uno o dos días a la semana y trabajé seis y medio días. Cuando pensé que ya me había salvado  y podía pasar un fin de semana con mi familia, sonó el teléfono».

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