ASPAN, latente amenaza a la soberanía nacional

Hay gente ocupando todo su tiempo en pensar sólo en los cochecitos. Pero muchos otros lectores han dado cabida en su mente a la idea que tiene Estados Unidos de integrar a Canadá y México en una sola región-nación, más allá de lo comercial con el TLCAN.

Norteamérica

La Cumbre de América del Norte, ¿todo orientado al gusto de Estados Unidos?

Sé que en México hay miles de personas que quisieran esta integración de inmediato, pensando que con ese sólo hecho tendrán acceso a las «libertades» y «privilegios» que, dicen, gozan los norteamericanos en Estados Unidos.

Pero es mucho mayor el número de gente en México y en Canadá, que no estaría de acuerdo de convertir al país en una colonia del imperio, que copta a México ahora a través de las reglas del TLCAN. La vía comercial de por medio, con un tinte político.

La gente pro-alianza no se ha dado cuenta que esa visión del mejoramiento de las condiciones de vida es mítica y que a Canadá y a México sólo le tocará el rol de ser países proveedores de mano de obra barata, uno, y productor de bienes cuyo ensamble contamina tanto la atmósfera como la generada por millones de vehículos juntos, el otro.

Esto es, «que lo fabrique el otro para que la contaminación de ríos, ambiente, se quede en su geografía, y sólo nos mande los autos aquí», sin ese costo ambiental.

El 23 de marzo de 2005 se dio a conocer en Estados Unidos un plan llamado ASPAN (Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte) mediante el cual ese país está buscando la integración ya no sólo económica, sino ahora política y de seguridad nacional. Claro, sujeta a la visión cosmo-terrorista de la vecina nación.

Lunes y martes de esta semana, los tres socios desde el 1 de enero de 1994 en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), estarán discutiendo esta alianza en los terrenos para-económicos.

George Bush, Stephen Harper y Felipe Calderón se reúnen en la «Cumbre de América del Norte», en Canadá, para dar continuidad al primer encuentro celebrado en Waco, Texas, en marzo de 2005.

El abasto energético será uno de los temas principales y el otro el de la biodiversidad.

Hay grupos de intelectuales en Norteamérica que han escrito sobre la integración de la Unión de América del Norte, UAN (por sus siglas en español).

La UAN sería una ente que podría respetar las soberanías regionales, pero cuyo caracter jurídico-político al final significará la coptación de los intereses nacionales por el supranacional, comandado, naturalmente, por el líder espiritual del libre comercio, Estados Unidos.

Los conservadores en Estados Unidos han reaccionado contra esta idea de la UAN, pero las pláticas entre los presidentes y el primer ministro canadiense, serán interesantes para ver hacia dónde quieren marchar.

En el ámbito de los automóviles, una alianza tripartita le beneficiaría al sector automotriz de Estados Unidos, que se quitaría de facto la presión de los grupos sindicales como la UAW que evitan a toda costa que la inversión se dirija hacia países como México que les ofrecen mejores condiciones de trabajo… y de ganancia, por supuesto.

El primer tratado comercial entre Estados Unidos y Canadá se dio en el terreno de la industria automotriz y eso fue en 1965. En 1994 urgía introducir a México en ese pacto automotor y este sector fue el primero en incluirse en el TLCAN.

«Objetivamente» no existe en el ASPAN una cláusula que hable de la integración política y de seguridad de los tres países. Pero grupos independientes como Judicial Watch, han tenido acceso a esta información confidencial del gobierno estadounidense en el sentido de buscar la integración política y de seguridad.

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