Inventario: 5 millones de autos en el mundo que no se venderán

Sumando las cantidades reportadas en Estados Unidos, Francia, España, Japón y otros cinco mercados potenciales de automóviles por las asociaciones regionales del sector, y de acuerdo con datos obtenidos por alvolante.info en la Organización Internacional de Constructores de Automóviles, OICA, en el mundo hay una sobreoferta de 5 millones de unidades nuevas que no se han vendido, están como inventario en los patios de las armadoras y las distribuidoras y no se venderán en los próximos meses, a menos que pare la producción, como de hecho está sucediendo.

España hoy mismo ha dicho que la cadena de distribuidores perderá 20,000 empleos en el transcurso de este año. Habría que preguntar en México ¿cuántos despidos de vendedores de agencias habrá este año en el que las ventas caerán por lo menos un 30% en el escenario optimista y 50% en el pesimista? Un cálculo de alvolante.info es de cerca de 3,000 personas que de aquí a junio perderán sin remedio su empleo en las más de 1,300 agencias y puntos de venta de las marcas en México.

El inventario de unidades en Estados Unidos es uno de los más altos del mundo: Cerca de 800,000 unidades entre las principales 10 marcas en los pasados cuatro meses, incluidas las europeas. Francia, España, Italia, Gran Bretaña y Alemania juntan 1.2 millones de autos que no se vendieron de noviembre a enero. Asia con Japón y los países como Taiwán, Corea del Sur y Singapur otro millón, más América Latina con Brasil, México y Argentina principalmente con cerca de 500,000 unidades.

 Los patios de las las armadoras en los Países Bajos, aún utilizando las pistas de pruebas como almacén, como el que aparece en la foto superior, se han llenado de autos nuevos que no se venderán. ¿Qué harán con ellos? Muy conocida es aquella historia que en México se dijo que una armadora «enterró» los autos nuevos –casi 500– por no haber ventas en los años de crisis de la década de los 90. Prefirieron ello que regalarlos.

¿Por qué no se venden los autos? Porque la gente no tiene dinero. El poco que le queda es para sus alimentos, para pagar las escuelas, la hipoteca de la casa, las tarjetas con sus exorbitantes intereses que sólo en Mëxico se permiten por permiso de la autoridad corrupta. Pero lo que menos quiere un comprador en estos momentos es cambiar de auto, y menos nuevo.

Luego entonces: ¿Para qué prestarles dinero del gobierno a las armadoras si estas de todos modos no van a vender las cantidades de autos que esperaban este año? ¿En qué van a utilizar esos recursos si de todos modos están echando a la calle a gente que no tuvo la culpa de la crisis financiera mundial? En todo caso a quien hay que prestarle el dinero es a la gente, para que pueda sobrevivir en un mundo echado a perder por unos cuantos «vivos» que gozan de su extraordinaria ganancia.

En Estados Unidos se han cerrado 60 plantas armadoras, principalmente de GM, Ford y Chrysler. Dos de las marcas, GM y Chrysler, están a punto de la bancarrota, en cualquier momento. Ford va un poco más atrasada en este fenómeno, pero júrelo que tampoco se salva. Por estas 60 fábricas las armadoras pierden dinero pues las tienen paradas. Lo de menos ha sido echar a la calle a 50,000 trabajadores y 4 millones de desocupados entre diciembre y febrero en Estados Unidos, a decir del propio presidente Obama.

Todas las armadoras de todas las marcas en el mundo están rehaciendo sus planes a la baja en producción. Recortes de personal, muchas veces sin la indemnización de ley correspondiente como en México, recortes de producción, paros técnicos que significan detener las plantas de fundición lo que les cuesta varios miles de dólares al día, se arriesgan a despedir temporalmente a gente calificada que no saben si volverán a contratar por la baja demanda de automóviles en todo el mundo. Y a eso súmele a las 5,000 empresas de autopartes que hay en México y cuyo 50% de producción se ha detenido con la quiebra de por lo menos 2,000 empresas en los principales siete mercados del mundo, ya citados. El panorama es terrible.

La foto de abajo muestra el inventario de unidades Honda en Suiza.

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3 Comentarios

  1. César

    Estoy de acuerdo contigo, esta crisis viene de los magnates
    de Wall Street que por años manejan a su antojo las finanzas
    mundiales, que gran negocio, son los reyes de la usura.

    Si a un estado fuerte pero equilibrado, con libre empresa,
    no con ultraproteccionismo ni la treta de la globalización.

    saludos

  2. Hola Mario,

    Acuérdate que la crisis hipotecaria en Estados Unidos fue el primer gran detonador de la crisis económica que luego se convirtió en recesión en septiembre de 2008. Tiempo después el simpático gordito de Hacienda en México dijo que era «sólo un catarrito».

    Las armadoras norteamericanas comenzaron a resentir la baja demanda en sus ventas desde enero de 2007. Lo atribuyeron primero a que sus autos eran menos competitivos contra los asiáticos. Tenían razón, pero no hicieron gran cosa para remediar su grave problema.Luego dijeron que los norteamericanos estaban más preocupados por salvar su casa de la voracidad de los buitres financieros. Tampoco se equivocaron, pero siguieron viviendo en Jauja.

    Las tres norteamericanas tuvieron dos años para cambiar. No lo hicieron. Los ejecutivos como Wagoner, Nardelli y Mullaly mejor cuidarono que no les quitaran sus privilegios en sus respectivas casas GM, Chrysler y Ford. Muchos diputados gringos dicen ahora que el apoyo no se lo merecen porque nunca se pusieron a trabajar para salvar a sus empresas. Tenían y tienen razón.

    No fue de la noche a la mañana que supieran de los problemas. Lo que sí sucedió de la noche a la mañana fue que un grupo muy pequeño de magnates sin madre y sin patria, «tronaron» el mercado financiero mundial. Ganaron para ser ricos por 100 generaciones, pero dejaron al mundo «globalizado» en el hambre, el desempleo y el riesgo de una revuelta por la comida. No se dieron cuenta los infelices alegres que con su rapiña están a punto de llevar al mundo a un rompimiento de la institucionalidad, del sistema de vida que, de romperse, convertirá en anarquía a las occidentales democracias.

    Lo que he platicado en los cafés con mis amigos –a quienes les gusta hablar fuerte y claro, sin componendas, con compromisos sociales, con razón de ser, con inteligencia– es que México y los países de deberán olvidar de la loca globalización y los tratados de comercio para pensar más hacia adentro. Estados Unidos ya lo comenzó a hacer y al presidente Obama le vale un cacahuate quién le vaya a reclamar en la OCDE o la OMC su proteccionismo. No hay de otra. Hay que volver a empezar, para nosotros.

    El Estado, uno fuerte no como el del Calderas, debe regir la vida económica nuevamente, controlar a los deshonestos bancos, controlar precios y salvar el salario que dé comida a la gente. Primero la gente, luego los rapaces banqueros y empresarios que no supieron salvar ni salvarse.

    Ese es mi modesto punto de vista, sin ser economista pero sí una persona que ha visto siete grandes crisis en este país.

    Saludos y a ver qué opinas las voces que no callan y hablan porque este es el momento de hacerlo (siempre lo es).

    (Recuerdo que cuando ingresé a Tele Fórmula me dijeron que por qué hablaba tanto de crisis automotriz y no daba notas «más cordiales». Les dije que no podíamos negar algo que se perfilaba como una hecatombe económica. Fue enero de 2007)

  3. cesar

    Lo que parece increible es que las armadoras no se hallan
    dado cuenta de esta situación y de la noche a la mañana, no saben que hacer y estan al borde del desastre?

    que hacer para no depender tanto del sector automotriz?

    saludos

    mario

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