Tabasco, negligencia y desastre

Millones de personas en la república y en el extranjero hemos acudido a auxiliar al noble pueblo de Tabasco, la verde entidad llamada el edén. Por su gente y su abundante maleza. Sus bellas mujeres morenas alegres y displicentes. Sus hombres trabajadores y soñadores como el que más.

Cuando hace semana y media llovió y llovió hasta agotar el caudal de los ríos Grijalva y Carrizal, desbordarlos e inundar más del 70% de la ciudad de Villahermosa, todos creíamos que la naturaleza cobraba una factura pendiente por el infrahumano trato que le damos a nuestros recursos.

Con la suciedad de las aguas salieron a flote animales muertos, cocodrilos devoradores, culebras y la ahogante corrupción del sistema político mexicano. Cientos de funcionarios no hicieron su tarea de levantar y reparar la infraestructura hidráulica hecha pedazos por gobernadores de la tranza que llenaron sus cuentas bancarias, estrenaron mansiones cuyos presupuestos vienen de dinero público, a cambio de abandonar el proyecto de reconstrucción de un Tabasco que es rico manantial de recursos para el país.

¿Por qué ninguna de las casas de los altos funcionarios se vio afectada en Villahermosa?

A Tabasco se lo acabaron los gobiernos corruptos hasta los dientes de funcionarios del Partido Revolucionario (en Mëxico es común hablar de Robolucionario) Institucional, el tranzístico PRI, que todavía da palos de ciego en México y que nadie se atreve a sepultar porque está conformado por altas jerarquías cubiertas por impunidad y deshonestidad.

Con la esperanza de la imbecilidad puesta en operación por Vicente Fox y su carga de corrupción empresarial, se dio al traste de ayudar a Tabasco a llevar a cabo una cultura de la prevención hacia los desastres.

Fox y su Partido Acción Nacional fue la acción corruptiva de engañar a un pueblo que votó por una esperanza que se diluyó como las casas en el agua tabasqueña.

¿Qué le queda a Tabasco y al país vivir? Recibir una ayuda internacional buena pero mal estructurada por el gobierno de este pequeño joven llamado Felipe Calderón, atado de manos por los intereses de una alta y delicada corrupción empresarial, de esa que poco se habla en México pero que existe y gana mucho más que aquellos mediocres políticos de la tranza priísta. La corrupción de cuello blanco se dice.

Los gobiernos del PRI en Tabasco no hicieron el trabajo social que les correspondía. Por tanto son los responsables de gran parte del desastre que hoy vive la entidad. Pero no van a ir a la cárcel porque los protege una federación con la que hacen alianzas políticas. ¿Qué tal?

Robaron y siguen robando ante una población calmada, alegre pero ciertamente inpolitizada. Que si la población tuviera cultura de participación social, ya hubiera echado a patadas en el trasero a tanto buitre de dos pies.

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