Inminente entrada a bancarrota en General Motors la semana entrante

El ambiente industrial en la sombría ciudad de Detroit es de gran esceptisismo. Los empleados del edificio Renacimiento de General Motors van y vienen y sólo se preguntan: «¿Nos vamos al capítulo 11?». Todos los indicadores financieros, económicos, industriales se perfilan hacia la bancarrota la siguiente semana.

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Justo cuando General Motors trata de llegar a un acuerdo laboral con el sindicato de la UCW de Canadá para que acepten bajar costos en las plantas ubicadas en ese país, la persistencia sobre la bancarrota cobra mayor importancia entre los observadores de ese país.

Mientras unos diarios como el Washington Post dan como hecho la bancarrota de GM a partir de la semana entrante, Reuters es más moderado en esa consideración. Pero varios fabricantes de autopartes en México dicen haber recibido noticias en el sentido que la firma norteamericana se acogerá al capítulo 11 de la Ley de Quiebras de los Estados Unidos.

Personas cercanas a la Casa Blanca, citadas hoy por Automotive News, adelantan que todo se prepara para llevar a la más grande empresa automotriz norteamericana a ese renglón de bancarrota que para el caso de Estados Unidos es una profunda reestructuración con intervención estatal de por medio y de la Corte que toma los libros de administración de la firma y los analiza a fondo. Pero lo más importante es que suspende pagos a todos los proveedores a fin de arreglar las finanzas de la marca.

Todo indica que la administración Obama no puede hacer más por General Motors. Le prestó $15,800 millones de dólares para que presentara un plan de viabilidad. Este llegó hasta últimas fechas con el recorte de personal, cierre de más de 30 plantas, achicamiento de su red de distribuidores y la venta de cuatro divisiones como Pontiac, Hummer, SAAB y Saturn. Prácticamente desaparecerlas.

Pero ni así libra la automotriz la exigencia gubernamental de salir adelante afectando lo menos posible a consumidores y proveedores. Mientras el año pasado la administración Bush no dio una solución al problema de fondo de la industria automotriz en ese país, Obama toma una decisión dura pero necesaria. Que Chrysler y GM se vayan a la bancarrota para que renazcan o fenezcan, pero sin arrastrar a la economía norteamericana ni a los consumidores.

La fecha límite para que GM dé a conocer una mejor propuesta de cambios sustanciales en su administración y recomposición de su terrible, la más peligrosa de toda su historia, crisis que padece, es el 1 de junio. Pero observadores creen que no se esperará dicha fecha sino que los próximos días de la semana entrante se hará ya un pronunciamiento sobre el capítulo 11 para GM.

Los distribuidores de General Motors se encuentran sumamente indignados con la compañia porque consideran que la empresa no ha respetado sus derechos sustanciales como aliados, socios durante más de 100 años hacia la firma.

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