Los corruptos gobiernos de aquí y de allá han hecho de la excención del pago del impuesto a la tenencia todo un negocio secundario. Han eliminado, como en Coahuila, la tenencia vehicular, pero en cambio han “inventado” o sacado del pasado otros impuestos en los que vuelven a exprimir el bosillo del automovilista. “Esto fue una tomada de pelo; nos quitaron el impuesto a la tenencia pero ahora tenemos que pagar otros. Salió peor”, dicen los quejosos. Y el impuesto a la tenencia regresa.












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