R5 TLCAN.– Lo que EEUU quiere es que México y Canadá salven a la industria automotriz estadounidense

La política de Donald Trump ante el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN, es que México y Canadá salven a su industria automotriz con contenidos locales del 50% y regionales del 85% para frenar a los asiáticos y europeos que se quedarán con su sector más temprano que tarde.

México y Canadá poco serios en discutir cláusulas de “equilibrio”: Lighthizer (Foto de archivo).

Ante la quinta ronda de negociaciones entre los tres países (R5 TLCAN) celebrada en México a finales de la semana pasada y principios de esta, no hubo acuerdos tangibles en materia automotriz. Para el analista estadounidense, consultado por Al Volante al cubrir la reunión, y colaborador de una prestigiada publicación en el vecino país, “lo que Estados Unidos está haciendo es chantajear sobre todo al gobierno mexicano. Los representantes del presidente Trump desean que México les haga la tarea de proteger a la industria automotriz estadounidense, a las llamadas Big 3, General Motors, Ford y FIAT Chrysler, del embate asiático conformado por Japón, China y Corea (sic, Surcorea), principalmente, y de las Big 3 E (las tres grandes de Europa) Mercedes, BMW y el Grupo Volkswagen”.

La japonesa Toyota es la tercera empresa que más vende en Estados Unidos, después de General Motors y Ford. Honda es la quinta, detrás de FCA y le siguen la surcoreana Hyundai y luego Nissan.

¿Cómo salvar en EEUU a una industria integrada al TLCAN sin TLCAN?

— ¿Cómo lo quiere hacer Estados Unidos?

— Al presionar a México para que acepte las nuevas reglas de origen con un 85% de contenido regional de América del Norte, pero un 50% de componentes estadounidenses, garantizarían que China, Corea, Japón y Europa no estarán utilizando a México como puente para introducir sus productos a Estados Unidos. Lo que el presidente Trump desea es proteger a la industria representada por las tres grandes (Big 3) del embate externo, regresando a un esquema de neo-proteccionismo, sin saber por su ignorancia que las propias marcas del país (EEUU) importan componentes de China, y autos, al igual que otras empresas en una industria altamente globalizada. Solo que no ha tomado en cuenta que el sector de los automóviles está tan integrado en el TLCAN, que le hará daño a sus propias industrias, en aras de generar nuevos empleos que no llegarán por el avanzado proceso de automatización de las fábricas.

— ¿Entonces qué queda?

— Mi consejo es que México no debe doblegarse ante Estados Unidos. Porque quien está pidiendo un favor a México es el gobierno de Trump y no al revés. Las fuertes inversiones de la industria automotriz en México se han debido al TCLAN pero si México cede a darle a Estados Unidos una mayor participación de sus componentes, perderá no sólo fuerza de negociación (campo político) sino también económico, pues ya no tendrá el flujo de inversiones como lo tuvo durante los últimos 15 años de manera fuerte. Con o sin TLCAN las empresas europeas seguirán creciendo en los Estados Unidos porque hay un tratado con la Unión Europea que les garantiza su inversión.

Las asiáticas como Toyota, seguirán creciendo en los Estados Unidos.

— Pero dice el secretario Guajardo que esta es una negociación, que hay que entender la propuesta de Estados Unidos respecto a los contenidos regionales en autopartes…

— México debe hacerle entender a Estados Unidos que su problema del déficit no es un problema de México ni del TLCAN, sino de las malas estrategias del propio país que ahora quiere beneficios. No se pusieron a trabajar a tiempo cuando la amenaza china estaba a la vuelta de la esquina. Y en cambio las industrias estadounidenses gozaron del privilegio de la mano de obra barata que representaba México, más que Canadá, donde ese país no es competitivo en esa materia y sí cometió el error de depender demasiado de Estados Unidos. Por cierto que México también cayó en el mismo error que Canadá: No supo diversificar a tiempo sus mercados y ahora enfrenta el difícil reto de ir contra reloj.

En la despedida, el economista, fuera de grabación, dice que México tiene tres graves errores en este momento de la R5: 1. Tardarse demasiado con el nombramiento del nuevo titular del Banco de México. Esa es una señal peligrosa que le pudiera generar cierta debilidad ante sus socios. 2. Politizar demasiado las próximas elecciones, lo que le hace perder fuerza de negociación ante sus rivales, que saben que el gobierno mexicano llega desgastado al proceso electoral fruto de su alta corrupción y la desmedida violencia que hay en todo el país, y 3. El factor de los bajos sueldos sigue siendo un gran atractivo que, a la vez, genera preocupación en Estados Unidos y Canadá por tener a un socio comercial injusto con sus habitantes.

¿Aún con el aumento al salario mínimo que se avecina? Ríe.

Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Share on LinkedIn0Pin on Pinterest0Email this to someone

Léa también

México exportará $7,000 mdd a India y esta envía 136,000 automóviles al país

Las exportaciones de empresas mexicanas a la India crecerán este año para alcanzar un valor …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *