La reunión del Grupo de los 20 países más industrializados del mundo (G-20), que terminó en Pittsburgh el viernes pasado, ni llegó a acuerdos sobre el cambio climático y las tareas urgentes a realizar, tampoco si todas las naciones apoyan el aumento de impuestos luego de que los 20 salvaron a la banca financiera, a su banca comercial y a las empresas estratégicas de la quiebra, sin recursos ahora para acabar con el desempleo. Tampoco se tocó el tema de la venta de Opel a Magna, lo que ha ocasionado una ríspida relación entre los países europeos involucrados.








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