¿Por qué ha decidido Toyota Motor de Japón fabricar un nuevo auto en México en la planta que Mazda construye en Guanajuato y no hacer una inversión directa que superaría los $2 mil millones de dólares? En parte por una estrategia de las empresas para aliarse ante tiempos difíciles que se avecinan, pero con un enorme peso porque la Secretaría de Mejoramiento del Ambiente y Recursos Naturales, Semarnat, y la de Economía, SE, le han declarado la guerra a la firma nipona.













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